

Persona (1966)
En *Persona*, Bergman desata una tormenta psíquica y visual que redefine el lenguaje cinematográfico. Una actriz en silencio y su enfermera convergen en un espacio aislado, donde sus identidades se erosionan y entrelazan en una danza inquietante. La película, un estudio magistral sobre la identidad femenina y el poder del silencio, trasciende la narrativa convencional. Su influencia perdura, desafiando los límites del cine y marcando un antes y un después en la historia del séptimo arte.




