

Faruk (2025)
Faruk, nonagenario y dueño de una memoria tan vasta como Estambul, se convierte, casi sin quererlo, en el eje central del documental que su hija filma. La inminente demolición de su bloque de apartamentos, símbolo de una ciudad en constante transformación, sirve de telón de fondo para explorar temas de gentrificación y desarraigo. Sin embargo, bajo la superficie de la crítica social, emerge una historia íntima y compleja, la de un vínculo paterno filial que se redefine ante la adversidad. La película captura la esencia de una relación puesta a prueba por el tiempo y el cambio. Esta narrativa conmovedora nos invita a reflexionar sobre el legado y la conexión humana.

