

Brubaker (1980)
En las entrañas de Wakefield, Arkansas, un laberinto de corrupción carcome la penitenciaría. Soledad, sobornos y brutalidad son la moneda corriente. Henry Brubaker (Redford), imbuido de idealismo, asume como alcaide, pero opta por infiltrarse, experimentando en carne propia el horror. Su cruzada por la dignidad humana desata una tormenta, convirtiéndolo en blanco de la administración y el gobernador, sellando su destino en una lucha desigual.








